Historia del Priorato de Montserrat

Normalmente, creemos que un monasterio benedictino tiene una vida larga, multisecular, de lento y sosegado fluir. Este no es el caso de nuestro “Montserratico” de Madrid. Su historia sólo alcanza tres siglos y medio, en los que ha pasado por grandes turbulencias y dramáticos avatares.

Orígenes y consolidación

Imagen de la Virgen de Montserrat

Nuestra casa, en efecto, sólo tiene tres siglos y medio. Cuando Cataluña se alzó contra Felipe IV en 1640, los monjes castellanos que habitaban Montserrat, dejaron su hogar monástico, y se trasladaron a Madrid. Aquí reconstruyeron su vida en un nuevo cenobio que bautizaron con el nombre de su monasterio de procedencia. El nuevo Montserrat capitalino, convertido en abadía, se incorporó a la Congregación de Valladolid, que entonces agrupaba a buena parte de los monasterios españoles. Su existencia durante el resto del siglo XVII y XVIII, no tuvo grandes sobresaltos, aunque sí dificultades de tipo económico y tensiones con otras comunidades religiosas. Tampoco tuvo, es cierto, un extraordinario brillo, como por lo demós ocurría con la vida monástica de aquella época, y en general, con la mayor parte de las instituciones católicas en la etapa de la Ilustración, si dejamos aparte a personas y organizaciones que vivían sus compromisos con alegría y generoso entusiasmo.

Siglo XIX. Tiempos revueltos

Imagen de la Virgen de Montserrat

Los lectores de Galdós que visitan nuestra iglesia, reconocen el marco ambiental de varias de sus novelas. Dicha identificación, no es desde luego casual. Aquellas presencias literarias o tales marcos narrativos, se pueden comprender si recordamos la agitada historia de nuestra casa. y en consecuencia, las móltiples finalidades a las que fue destinada. Abandonada por los benedictinos en 1823 y 1835, fue cárcel de mujeres, hogar de monjas concepcionistas de 1854 a 1868, y de nuevo, cárcel de mujeres hasta bien entrado el siglo XX. Dicha historia dejó sus huellas en la novelística, y en la música popular de aquel tiempo. Una zarzuela -Agua, azucarillos y aguardiente-, hace alusión al destino de nuestro monasterio como cárcel de mujeres, al mencionar la salida de una de las protagonistas “por la calle Quiñones” que, aun hoy, discurre adyacente a nuestro edificio monástico.

Siglo XX. El monasterio vuelve a los monjes

Imagen de la Virgen de Montserrat

La historia del Montserratico de Madrid sufre un cambio cuando el Estado lo declara monumento nacional en 1914. Se plantea entonces la conveniencia de una comunidad que lo cuide, y por ello comienza su lento retorno a los monjes, en este caso, de la abadía Santo Domingo de Silos: 1918, cesión a éstos del usufructo de la iglesia, al que sigue la entrega del ala norte del cenobio en 1922, y del ala sur en 1927. La concesión de todo el conjunto tuvo lugar en 1935, aunque la Guerra Civil y la reorganización de la postguerra no permitieron la ocupación definitiva hasta 1953, cuando las mujeres presas fueron trasladadas a otra parte de la capital.

Ya a finales del siglo XX se hicieron importantes obras de mejora en el edificio monástico, junto con una eficaz labor de restauración en la iglesia.